Cómo cuidar quemaduras

Para distinguir una quemadura menor de una quemadura seria, el primer paso es determinar la magnitud de los daños a los tejidos corporales. Las tres clasificaciones de quemaduras son: quemadura de primer grado, quemadura de segundo grado y quemadura de tercer grado. Ésto te ayudará a determinar la atención de emergencia.

Cómo cuidar quemaduras

Quemaduras de primer grado

Las quemaduras menos graves son aquellas en las que se quema sólo la capa exterior de la piel, pero no las otras capas que quedan debajo de ella. Cuando te haces una quemadura de primer grado puedes experimentar estos síntomas:

  • La piel, generalmente, se enrojece.
  • A menudo hay inflamación.
  • Puede doler, aunque no siempre.

Se debe tratar una quemadura de primer grado como una quemadura menor, a menos que involucre porciones sustanciales de las manos, pies, cara, ingles, nalgas o una articulación importante, que requiera atención médica de emergencia.

Quemaduras de segundo grado

Cuando la primera capa de la piel se ha quemado y la segunda capa de la piel (dermis) también se quema, la lesión se llama una quemadura de segundo grado. Con este tipo de quemadura, puedes experimentar los siguientes síntomas:

  • Desarrollo de ampollas.
  • La piel adquiere una apariencia manchada intensamente enrojecida.
  • Hay dolor intenso e hinchazón.

Si la quemadura de segundo grado es no mayor de 7,6 centímetros de diámetro, se debe tratar como una pequeña quemadura. Si la zona quemada es grande o si la quemadura es en las manos, los pies, la cara, las ingles o las nalgas o sobre una articulación importante, se considera una quemadura mayor y necesita atención médica de inmediato.

Para las quemaduras menores, incluyendo quemaduras de primer grado y quemaduras de segundo grado limitadas en un área no mayor de 7,6 centímetros de diámetro, debes tomar las siguientes medidas:

  • Enfría la quemadura. Mantén el área quemada bajo el agua fresca, no fría, durante 10 o 15 minutos o hasta que el dolor disminuya. Si esto no es posible, sumerge la quemadura en agua fría o enfríala con compresas frías. El enfriamiento de la quemadura reduce la hinchazón mediante el alejamiento del calor en la piel. No pongas hielo en la quemadura.
  • Cubre la quemadura con un vendaje de gasa estéril. No utilices algodón esponjoso u otro material que pueda dejarte pelusa en la herida. Envuelve la gasa sin apretar para evitar ejercer presión sobre la piel quemada. El vendaje mantiene el aire de la combustión, reduce el dolor y protege la piel ampollada.
  • Toma un analgésico de venta sin receta. Estos incluyen la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin, etc.), naproxeno (Aleve) o acetaminofeno (Tylenol y otros). Ten precaución al administrar aspirina a niños o adolescentes. Aunque la aspirina está aprobada para uso en niños mayores de 2 años, los niños y adolescentes que se recuperan de la varicela o síntomas de la gripe no deben tomar aspirina. Habla con tu médico si no sabes que hacer o no estás del todo seguro.
Cómo curar quemaduras rápido

Las quemaduras menores suelen sanar sin tratamiento adicional. Ellas pueden curarse con cambios en la pigmentación, lo que significa que el área curada puede ser de un color diferente de la piel circundante. Estate atento a los signos de infección, como aumento del dolor, enrojecimiento, fiebre, hinchazón o supuración. Si la infección persiste, busca ayuda médica. Evita volver a herir o broncear las quemaduras que tienen menos de un año, ya que al hacerlo puedes causarte cambios más extensos en la pigmentación. Usa protector solar en la zona durante al menos un año.

Precaución

  • No uses hielo. Colocar hielo directamente sobre una quemadura puede hacer que el cuerpo de una persona se enfríe demasiado rápido y esto puede causar más daño a la herida.
  • No apliques clara de huevo, mantequilla o ungüentos a la quemadura. Esto podría causar una infección.
  • No rompas las ampollas. Las ampollas abiertas son más vulnerables a la infección.

Quemaduras de tercer grado

Las quemaduras más graves involucran todas las capas de la piel y causan daños permanentes en los tejidos. La grasa, el músculo e incluso el hueso pueden verse afectados. Las áreas pueden carbonizarse, es decir, quedarse de color negro o parecer secas y blancas. La dificultad para inhalar y exhalar, la intoxicación por monóxido de carbono u otros efectos tóxicos pueden producirse si la inhalación de humo acompaña a la quemadura.

Para quemaduras graves, debes llamar a Urgencias. Hasta que llegue la unidad de emergencia, debes seguir estos pasos:

  • No retires la ropa quemada. Sin embargo, asegúrate de que la víctima ya no está en contacto con materiales ardientes o expuesta al humo o calor.
  • No sumerjas grandes quemaduras graves en agua fría. Si lo haces, podrías provocar un descenso de la temperatura corporal (hipotermia) y deterioro de la presión arterial y la circulación, es decir, la víctima podría entrar en shock.
  • Comprueba si hay signos de circulación (respiración, tos o movimiento). Si no hay respiración u otro signo de circulación, inicia la RCP.
  • Eleva la parte o partes del cuerpo quemadas. Levántalas sobre el nivel del corazón, si es posible.
  • Cubre el área de la quemadura. Utiliza un vendaje húmedo, estéril y fresco, en su defecto, un paño limpio y húmedo o toallas de tela húmedas.

Vacúnate contra el tétano. Las quemaduras son susceptibles al tétanos. Los médicos recomiendan ponerse una vacuna contra el tétano cada 10 años. Si tu última vacuna te la pusieron hace más de cinco años, el médico puede recomendarte una vacuna de refuerzo contra el tétanos.